PASOS SENCILLOS CUANDO VUELVAS A SAN JUAN
No esperes a que tu vida
esté terminando,
para querer volver a nuestro pueblo.
Ponle aceite a los goznes
y aldabas de las puertas,
luego transfórmalas en un verde
o un amarillo luminoso.
Junta la tierra y llévala al huerto.
Deja la música tocando todo el día.
Despide a los murciélagos y comejenes.
Humedece los ladrillos, barre
y coloca las nuevas cortinas.
Desempaca las flores y otórgales
el mejor lugar de tu casa.
Abre las ventanas, deja que se
meta el sol y que transforme
todos los recuerdos malos,
en la realidad buena de tu día.
Ve a la calle principal y
compra dulces y limones.
Ve a ver a tus muertos al panteón
para que irremediablemente tú te sientas vivo.
Planta membrillos, refuerza la enramada
y en la primera noche limpia
coloca el nombre a tus estrellas.
Si es que los conservas, abraza fuerte
a tus padres y de lo contrario
enseña a tus hijos a que lo hagan
ahora que te tienen.
Una vez cumplidos estos pasos sencillos…
Perdona al pueblo por aquello
que no tuviste siendo niño.
Perdónate a ti mismo, reconcíliate, quiérete.
Entonces volverás todos los años.
Beberás el agua de lluvia y aspirarás
el cielo en los adobes.
Mojarás tus pies en el río y
tendrás las mejores palabras para
aquellos que han esperado por ti.
No dejes que pasen más los años.
Vuelve ahora que la vida aún florece.
Ven a beber, a cantar y a comer con
tus fantasmas y nosotros.
No te vayas demasiado lejos.
Nuestro pueblo aún te espera.
AUTOR: MTRO. LAURO GUADALUPE RAMIREZ ADAME