NO
No se hacen caminos
avanzando a saltos,
sino con el pausado empuje
de la huella en el monte…
No se hacen riquezas
con golpes de fortuna,
sino con el trabajo constante
y la lealtad con los clientes.
No se conquistan corazones
con el destello primero,
sino con los pequeños detalles
que te van sintiendo necesario.
Si estás latente en el afecto de una persona,
si no la presionas,
si la haces sentir que cuenta contigo
sin estar siempre encima de ella.
No puedes tener un jardín hermoso
si vas dejando ortigas en vez de orquídeas
y peor si olvidas el agua de la amistad.
No puedes vivir comparándote
porque habrá siempre miles mejores que tú.
No puedes pretender que te quieran
si no empiezas haciéndolo tú,
cuidando con afán tu salud,
regalando abrazos todos los días,
limpiando tu casa y tu alma,
practicando lo bueno de tu creencia,
haciendo caridad a humanos y animales.
No pretendas que el mundo mejore
si te sientas a observar a los otros
que tratan de mejorarlo y no participas.
No esperes más, no hay otro tiempo
mas que éste, tu tiempo.
El que te ha tocado vivir.
El único disponible para ser feliz.
BRINDIS
Yo tenía una pequeña amiga
que se quedó
a mucho tiempo de distancia
en el lejano azul de nuestro pueblo.
Nuestro sueño era
pasear en bicicleta y dejar
que la lluvia nos mojara
en el camino de la iglesia
hacia la casa, en un forzado bautizo
contra el pecado original.
Nuestra diversión era atrapar
luciérnagas para que en un frasco
emularan la electricidad que
tardaría muchos años en llegar.
También lo era el gato saltando
a nuestros brazos desde la chimenea,
las tortillas de sal y los dulces
de unos cuantos diciembres.
Pero mi amiga se quedó
navegando sus pies en los charcos
de las calles, reparando los
tejados de su casa, encendiendo la lumbre
de las madrugadas, cultivando los
duraznos de la espera.
Mi amiga creció con el alimento de las cartas
y me permitió crecer con el engaño del
“algún día volveré”, que no se realizó,
porque nos fue ganando el tiempo
y nunca tuvimos capacidad de fabricar el día,
de podernos encontrar con los pájaros de nuestra
casa abandonada.
Ahora la bicicleta y la lluvia
ya no nos han quedado y
los pensamientos añejos a
casi nadie provocan ni la paciencia
ni el sentido de la espera
de los milagros que serían posibles.
Brindo ahora desde estos otros días
a la salud de mi amiga, que
encontró su vida en nuestro pueblo
y comparto un trozo de pan por
las tardes de música, por los sueños
salpicados de barro, por el rezo
apresurado de la iglesia,
por la taza llena de esperanza…
Por el tiempo de la bicicleta y de la lluvia
abriéndose camino, nunca tarde,
en el grande mar del perdón y la nostalgia.
Santo Niño Dgo. Navidad de 1997