VOCACION
Me gustaba dormir
junto a los engranes del reloj de la iglesia
y despertar un instante
antes de que las traicioneras
campanadas de la hora del ángelus
me quebraran el sueño.
Me gustaba pensar
que sería el primer
Arzobispo de mi pueblo,
hasta que un sacerdote visitante
se condenó al acusarme
del robo de un reloj de pulso innecesario,
puesto que yo era el dueño
del campanario y
de la torre de los tiempos.
Me gustaban las canciones
de alabanzas como el vínculo perfecto
para alcanzar mi salvación,
la misma salvación que se perdió
en la piedad de tu mirada de las seis.
Entonces las traicioneras campanadas
del corazón, callaron la vocación
episcopal y desperté junto al reloj
condenado al eterno infierno y
paraíso de quererte.
CUMPLEAÑOS
Me he comido
una a una todas las estrellas
de la noche de tu cumpleaños…
He brindado con hielos de color violeta
chocando la copa
con el fantasma de tu ausencia…
Tu nombre es más
que los pájaros regresando
al portal, tu blusa olvidada
y el diario de tus aventuras nocturnas
irisado de sueños y de lluvia.
Tu cumpleaños es más que
la rueda crujiente de
esta madrugada en la
que como y bebo de tu diluvio
y todas las cosas que te dibujan
húmeda y sonriente,
desprendiendo otro verano.
Tú eres el tiempo.
Tú eres la lluvia.
Yo envejezco cada vez
que pienso en ti.