MARISMA
I
Que triste es cruzar el
océano de la noche
sin la barca airosa
y la ardentía
de tu presencia salvadora.
II
El no saber de las
gaviotas de tus ojos
bajando a los infiernos
de la esperanza
y la desesperanza.
III
Y no poder resucitar
con la mañana porque
porque no bebí las horas náuticas
de la pequeña vida
de tu muerte.
IV
Estrellarse contra el farallón
de la ventana de una casa
de cortinajes azules
porque te extraño a mares
plena de estrellas y tormentas.
V
Con tus dedos firmes
agarrados a mi espalda
mientras me devuelves contenta
los restos mojados
del último naufragio de la tarde…
DESPACIO
Caminar despacio…
Saber que la prisa
no sabe de la puesta del sol
o de los peces saltando en la laguna.
Saber que la madera y el vino
son compañeros de la quietud
y del silencio.
Hablar despacio,
porque el gritar es patrimonio
del necio o ignorante;
del que atropella las voces ajenas
para dar paso a la propia.
Despacio…despacio….
Vivir a la vez cada uno de los días;
comer las horas del plato de los tiempos,
distinguiendo los sabores de la alegría,
del proyecto de la vida,
de los sueños por cumplirse.
Subir despacio la escalera
sin dejar de hacerlo un solo día.
Descansar a pausas
agradeciendo al creador lo conseguido.
Volar despacio, con la paz en el trabajo.
Despacio…despacio;
Llegar lejos con la conciencia del deber cumplido.