SANJUANDEGUADALUPE.com
SANJUANDEGUADALUPE.com - GMEXI.com

RENOVACION

Duele el desierto

De tanto verte la mirada.

El aire mercurial

Juega a las olas

Con tu sombra

Sola.

Tu corazón es bueno

Pero es equivocado.

Has construido huellas

Donde no hay caminos

Vuelve.

Deja que el agua de tu

Alegría le cueste a mi huerta.

Habrá una fiesta bajo el roble

Y tú, la invitada principal

Sacudida de la arena del olvido

Cantarás la canción de los naranjos

Reverdeciendo por sentirte amada.

Quédate.

LOS PINABETES

Frente a las puertas de mi casa

había nueve pinabetes.

El abuelo y mi padre

los plantaron en el año del 32.

Lo mismo servían de sombra,

de selva de juegos, de escondite

y de refugio de enamorados.

Lo mismo servían de compañeros

tras la parranda del baile

que de paradero de lechuzas

y abanico de vientos nocturnos.

Mi padre dijo que él se acabaría

el mismo día que los pinabetes.

Un día enfermó y se fue a la ciudad

en una esperanzada búsqueda

de salud y consuelo.

Cuando volvió a San Juan

los pinabetes ya no estaban…

Descansó su bolsa y enseguida

pensó que era un espíritu,

que entonces había muerto.

Que la calle sin ramas

no era el infierno ni el paraíso

sino más bien el sitio preciso

donde nacía la desolación.

Mi padre lloró por sus árboles

y yo me sentí confundido

porque ni siquiera lo hizo por mí

cuando tuve que irme a estudiar.

Creí que yo merecía

un adiós más sentido

que la leña tirada de

nueve cadavéricos árboles.

Afortunadamente los pinabetes

ya se volvieron tierra y basura

y mi padre superó el maleficio

de morirse junto con ellos.

Todos los días cortan

miles de pinos en los bosques,

Pero los nuestros valían más

por haberse aferrado al desierto.

Se oponían a la modernidad.

Se atravesaban al futuro.

La calle está sola, pavimentada,

Ya no tiene nidos, ni novios

Viva el progreso.


San Juan de Guadalupe Dgo. Agosto de 2008.