PASOS SENCILLOS
No esperes a que tu vida
esté terminando,
para querer volver a nuestro pueblo.
Ponle aceite a los goznes
y aldabas de las puertas,
luego transfórmalas en un verde
o un amarillo luminoso.
Junta la tierra y llévala al huerto.
Deja la música tocando todo el día.
Despide a los murciélagos y comejenes.
Humedece los ladrillos, barre
y coloca las nuevas cortinas.
Desempaca las flores y otórgales
el mejor lugar de tu casa.
Abre las ventanas, deja que se
meta el sol y que transforme
todos los recuerdos malos,
en la realidad buena de tu día.
Ve a la calle principal y
compra dulces y limones.
Ve a ver a tus muertos al panteón
para que irremediablemente tú te sientas vivo.
Planta membrillos, refuerza la enramada
y en la primera noche limpia
coloca el nombre a tus estrellas.
Si es que los conservas, abraza fuerte
a tus padres y de lo contrario
enseña a tus hijos a que lo hagan
ahora que te tienen.
Una vez cumplidos estos pasos sencillos…
Perdona al pueblo por aquello
que no tuviste siendo niño.
Perdónate a ti mismo, reconcíliate, quiérete.
Entonces volverás todos los años.
Beberás el agua de lluvia y aspirarás
el cielo en los adobes.
Mojarás tus pies en el río y
tendrás las mejores palabras para
aquellos que han esperado por ti.
No dejes que pasen más los años.
Vuelve ahora que la vida aún florece.
Ven a beber, a cantar y a comer con
tus fantasmas y nosotros.
No te vayas demasiado lejos.
Nuestro pueblo aún te espera.
NADA CAMBIARA
Seguiré viviendo aún
cuando no vivas tú conmigo,
y si piensas que mi cielo
se opacó con tu castigo,
cuanto lo siento, estás equivocada.
Seguiré durmiendo atravesando
en la barca de la noche,
todo aquello que no fue
y lo que se fue al rincón de lo imposible.
Lo que no floreció por cobardía u olvido.
He de seguir caminando impasible,
tranquilo, haciendo de la cuenta
que no te quise ni te conocí.
Que no llegaste luminosa
en una noche de Diciembre.
Que no encendiste las rosas
ni echaste a girar el mundo
ni tuviste en mi vida nada que ver…
Nada cambiará, estoy seguro…
El mundo seguirá dando vueltas
y el sol aparecerá por el oriente,
Nada sin ti será diferente.
Solamente el desierto volverá a ser mar
de todo lo que habré de recordarte y de llorar.