DE LA OSCURIDAD A LA LUZ; LOS ARTIFICES DE LA
CARRETERA.
Nuestro
municipio, San Juan de Guadalupe Dgo. mientras estuvo en bonanza minera, fue un
territorio codiciado. Fue objeto de guerras, pleitos jurídicos, intentos de
anexión por parte de Coahuila, Zacatecas y Nuevo Leòn. Pero se llegó el tiempo
en que las minas dejaron de producir riquezas y entonces el territorio fue
abandonado como barco a la deriva, incluso por el mismo Gobierno de Durango,
para quien significò como una isla lejana que no redituaba gran cosa y en la
que no valìa la pena realizar inversiones.
Asì se
desarrollaron muchas generaciones de sanjuanenses, a la buena de Dios, luchando
contra lo àspero del desierto, con un sistema de producción apenas de
subsistencia, un poco de ganado, siembras de autoconsumo de maíz, frijol y trigo,
talla de ixtle de lechugilla, venta de leña y carbón y tres comercios
representativos en la cabecera municipal. En cuanto a las oportunidades de
desarrollo eficiente, mucho tiempo estuvieron cerradas estas posibilidades y
nuestro municipio se convirtió en exportador de mano de obra hacia los Estados
Unidos y hasta el dìa de hoy seis de cada diez sanjuanenses seguimos obligados
a buscar la vida fuera de nuestra querencia.
Hace apenas
veinte años; vientos de cambio empezaron a soplar en San Juan, fue cuando un
grupo de sanjuanenses se dieron cuenta de que no podìamos seguir atrapados en
la santa voluntad de las autoridades centrales de la capital y que era
necesario realizar un movimiento ciudadano para poder cristalizar el sueño de
tener una carretera propia que nos uniera con la región lagunera ,
particularmente con los centros urbanos màs próximos como lo son Torreòn Coah.,
Gomez Palacio y Lerdo Dgo.
Los
primeros intentos serios fue cuando el Ing. Joel Delgadillo organizò un grupo
en San Juan, cuya idea original fue la de hacer un acarreo masivo de cascajo,
tierra, caliche y piedras hacia un bordo
primordial, que sirviera por lo menos para captar la atención del Gobierno de
Durango y de los políticos que nos representaban en los congresos del Estado y
de la Uniòn. Este intento fue criticado y ridiculizado porque solamente vieron
un grupo de ciudadanos acarreando tierra al lecho de la carretera , pero el
verdadero objetivo era provocar encender la chispa en la conciencia de la sociedad y que con
este esfuerzo inicial, tratar de contagiar la idea de que era la única
alternativa de comunicación en virtud de que el ferrocarril se encontraba en
franca decadencia.
Un poco
después, en el año de 1993 en la Ciudad de Dallas Tx, un puñado de paisanos se
organizaron y formaron un grupo que le nombraron “EL DESPERTAR”, representado
por Adriàn Hernàndez Rangel, Gonzalo Gòmez Martìnez, Leòn Martìnez, Severo
Vàzquez, Làzaro Mena, El Güero Soso, Vibiano Chàvez, Moisès Lòpez entre varios
màs igualmente importantes y por supuesto sus señoras esposas que fueron
puntales, sosteniendo los compromisos de sus maridos en esta aventura
constructiva, que por principio para hacerse de recursos económicos, hicieron
bailes, rifas, vendimias de comida, empeñaron hasta sus tarjetas de crédito y
se ofrecieron como músicos en la ambientación de actividades con lo que
lograron reunir una buena cantidad en dólares que mucho sirvió para este noble
fin.
Menciòn
especial merece la decidida participación del sr, Eleuterio Aguirre originario
del Orègano, quien fue uno de los pilares màs importantes para propiciar la
participación y la formación del Grupo de Dallas y otro que simultáneamente se
formò en San Juan de Guadalupe representado por Lucìo Hernàndez Garcìa, Joel
Garcìa Orona, Mario Inès de Leòn Castañeda, Efrèn Ramìrez Acosta, Hilario Peña
Chàvez, Luis Nùñez Valenciana, Antonieta Salas Cardiel, Laura Alicia Ramìrez
Adame, Cirilo Barròn, Valente de la Cruz Retis, Dolores Alvarado Mendoza,
Anatalio Aguirre Chàvez, Joel Castañeda, Teodoro Romero Orona, Carmelo Palacios
Orona entre varios màs, asì como sus respectivas familias que apoyaron moral y
económicamente los esfuerzos de traslado y gestiòn además de la organización de
actividades como jaripeos, coleaderas, rifas, encuentros deportivos y muchas
actividades que hicieron que en San Juan se viera una sociedad organizada y
hermanada en un objetivo común.
Con ese
mismo espíritu en la ciudad de Torreòn Coah. se fundò una Asociaciòn Civil que
se llamò “San Juan de Guadalupe A.C. cuyo lema “Pro la pavimentación de la
carretera la Flor de Jimulco- San Juan de Guadalupe-Nieves Zacatecas”.
En esta
agrupación sobresalió la franca participación de Rigoberto Solìs Ramìrez, los Hermanos Blas y Basilio Hernàndez Galvàn,
Juan Bernal Vàzquez, Gerardo Bernal Garcìa, Rodolfo Hernandez Agüero, Raymundo
Tapia Martìnez, Antonio Adame Herrera., Agustìn Castor originario del Aguaje,
Joel Delgadillo Delgadillo, Daniel Adame Hernàndez y otros màs que han escapado
a mi memoria con los que de antemano me disculpo.
El caso es
que una vez conformados estos grupos, la primera acción importante fue una
reunión con el entonces gobernador Maximilano Silero Esparza en Durango, donde
asistieron representantes de los tres grupos, asimismo el presidente municipal
de San Juan en turno, Jose Luis Galvàn Olvera quienes escucharon la propuesta
del mandatario apoyada por el Diputado Sanjuanense Samuel Aguilar Solìs, de
hacer gestiones para unir a San Juan con la capital de Durango mediante un camino
rumbo a Cuencamè atravesando por Benito Juàrez, Simòn Bolìvar y Santa Clara
Dgo, una idea que en el sentido de pertenencia era buena, pero en el sentido
geográfico era màs mala que el sotol con carne de puerco, puesto que nuestra
cercanìa histórica, comercial, de servicios médicos, de estudios superiores
siempre ha estado y estarà ligada a la región lagunera.
En el año
de 1994, también el periódico Regional “El Siglo de Torreòn” seguía pugnando
por la construcción de esta importante obra carretera y como suele suceder en
estos casos, el entusiasmo se contagia primero a los màs lejanos puesto que el
Gobernador de Coahuila el Dr. Rogelio Montemayor Seguy (que Dios Guarde) fue la
primera autoridad de ese nivel realmente convencida de las bondades del proyecto,
que quede verdad le entrò hombro con hombro, profundamente conmovido por una
gran marcha de los tres grupos sanjuenenses que lo fueron a visitar hasta el
mero palacio de Gobierno en la Ciudad de Saltillo Coah. Acompañados también por
el Presidente Municipal de Viesca, el Sr. Germàn Garcìa Rey y los comisariados
ejidales del Aguaje, el Tanque, la Punta de Santo Domingo, la Presa de Gentty y
gente voluntaria que se les fue sumando en el camino y que entre todos lograron
convencer y conmover al Gobernador de Coahuila ante quien se comprometieron a
reunir un millón de pesos para realizar esta aportación ciudadana y aunque por
esfuerzo no quedó, se logró reunir entre
los tres grupos la cantidad de $767,000.00, que fue una cantidad importante y que sirvió como cuña para que el Gobierno de
Coahuila comenzara los primeros diescisiete kilómetros, partiendo de La Flor de
Jimulco hasta el entronque de Pozo de Calvo, logrando de paso que también el
Gobierno de Durango se sumara a esta inciativa y comenzò la construcción de la
carretera de San Juan al puente de Lola, paralelamente a la comunidad del
Zacate Dgo.
Ya entrados
en obras el Gobierno de Coahuila realizò otro esfuerzo y logró concluir este
tramo para unir ambos estados en el Puente de Lola donde hoy se levanta un
pequeño cartel alusivo con el nombre de “El despertar”.
Hoy la
carretera es una realidad, que nos ha permitido un parcial desarrollo y que ha
traìdo grandes beneficios, y lo que antes era un tormento de hasta ocho horas
de viaje, se convirtió en un pasaje de dos horas y nos permitió accesar los
beneficios de la comunicación y sobre todo nos dejó la enseñanza de que el
entusiasmo es contagioso al igual que la falta del mismo, que la fe puede mover
montañas, que la organización provoca simpatías, ablanda corazones y
conciencias y que el trabajo es el único camino noble para conseguir lo que uno
se proponga.
Hoy los
grupos se han desintegrado, tal vez por cansancio de la magnitud de la obra,
pero nuestra salida hacia el sur es una esperanza que quizás no nos tocarà ver,
pero se encuentra a la espera de un nuevo esfuerzo, de un nuevo despertar,
solamente hay que sacudirnos el polvo del camino, limpiar las heridas de las
zarzas y espinas, demostrarnos que los sanuanenses somos los mismos de ayer,
renovados y convencidos, fuertes, decididos y dispuestos a lo que venga.