EN UN TIEMPO SAN JUAN DE GUADALUPE DGO. IBA A SER DE
OTRA REPUBLICA.
Uno de los
mas grandes latifundios de Amèrica fue la inmensa propiedad de Francisco de
Urdiñola, conocido también como el Marquès de Aguayo, sus terrenos
comprendieron decenas de haciendas en Zacatecas, Durango, Coahuila y Nuevo
Leòn. Todas las tierras de las márgenes del Nazas y del Aguanaval, bosques,
lagunas y desiertos y entre todas ellas, la Sierra de Ramìrez con su riqueza
mineral que tantos potentados produjo y cuyas fortunas siguen hasta hoy dìa.
Todo lo que
es nuestro municipio fue parte de este latifundio y tiempo màs tarde se
encuentra dividido en propiedades menores, cuyas porciones son aùn asì, mayores
que muchos países de Europa y Centroamèrica
Una de
estas propiedades que comprende desde el Rancho de Matamoros Coah., los
sembradíos del Torreòn y una vasta extensión de tierras de aluvión entre los
dos rìos de la Laguna hasta llegar al mineral de la Punta de Santo Domingo, en
el año de 1859 se encuentra como propietario a Leonardo Zuloaga, quien es el
amigo, compadre e incondicional del gran cacique norteño Don Santiago Vidaurri
en ese entonces Gobernador del Estado de Nuevo Leòn y amo y señor de la
Frontera Norte; quien establece un convenio de anexión con Coahuila y de esta
unión de ambos estados solamente tienen un problema, la anexión del municipio
de San Juan de Guadalupe y su riqueza mineral al proyecto de Don Santiago, que
es la creación de la llamada REPUBLICA INDEPENDIENTE DE LA SIERRA MADRE.
Tanta
importancia tiene nuestro municipio para Don Santiago Vidaurri, que envía en
varias ocasiones a su segundo de a bordo, Don Leonardo Zuloaga para semblantear
el animo de los habitantes de San Juan
para unirse a este proyecto, que a todas luces es contrario a los intereses del
cacique Sanjuanense Don Bernardo Saldaña, por lo que en una cara fechada en el
mes de Marzo de 1859, Leonardo Zuloga le informa a Don Santiago Vidaurri:
“Hace cuatro días que regresè del Real de San Juan adonde fui por
cumplir el encargo que tuvo usted la bondad de hacerme… las noticias que
adquirí y mis opiniones sobre este particular, tengo el sentimiento de no
poderlo hacer, al menos con la extensión que quisiera…”
Don
Santiago Vidaurri nació en Lampazos en 1808, desde joven mostrò extraordinaria
inteligencia y a los 25 años de edad formò el Ejèrcito del Norte y luego
ancabezò un Plan Restaurador de la Libertad en apoyo al Plan de Ayutla
desconociendo a Santa Ana. En 1855 llegò a la Gubernatura de Nuevo Leòn y anexò
al estado de Coahuila, hecho reconocido por la Constituciòn de 1857.
Nunca
estuvo sometido al poder Central del Gobierno Federal y siempre luchò por una
independencia regional. Considerò incluso unirse a los Estados norteamericanos
cofederados durante la guerra de secesiòn de los Estados Unidos e intentò
formar la REPUBLICA DE LA SIERRA MADRE con los estados de Nuevo Leòn,
Tamaulipas y Coahuila incluyendo al municipio de San Juan de Guadalupe Dgo. Por
encontrarse èste en las márgenes orientales del rìo Aguanaval considerado con
el lìmite natural entre Durango y Coahuila.
Tanto
empeño puso Don Santiago Vidaurri por apropiarse de San Juan de Guadalupe Dgo.
Para ser parte de este proyecto de Repùblica que en dos ocasiones intentò tomar
la población y también lo intento por medios jurídico administrativos como lo
describe una carta donde Leonardo Zuloaga le propone lo siguiente:
“ …Me parece que sería muy conveniente que en la Punta de Santo
Domingo (Municipio de Viesca Coahuila) se nombrara n juez constitucional, que
reuniera al mismo tiempo la suficiente autoridad política para celar el òrden y
que fuera independiente de Viesca, por la distancia de veinte leguas que hay de
una parte a la otra…Podrìa nombrarse a Don Trinidad Garcìa, ( tiempo después Secretario de Hacienda de
Porfirio Dìaz) que vive en dicho mineral. Los puntos que podrían estar
comprendidos bajo la autoridad de la Punta podrían ser, Aguichila, Pozo de
Calvo, el Aguaje y los ranchos hasta el
Real de San Juan y sobre todo muy especialmente el mineral de la sierra de
Ramìrez que indisputablemente està en el estado de Coahuila y Nuevo Leòn y
debería estar con todo su pueblo bajo las Autoridades de la Punta.
Esta era
una jugada maestra, puesto que lo que no se podía obtener mediante la guerra
podría hacerse bajo argumentos aparentemente legales como lo que luego dice
Leonardo Zuloaga:
“…Usted sabe que hay una ley en la ordenanza de minería para que los
denuncios de minas se hagan ante la autoridad màs inmediata; pues bien, siendo
la Punta el punto màs cercano a Ramìrez y habiendo allì un juez competente, es
claro que los denunciantes y descubridores de minas, ocurrirían por su propia
seguridad a la expresada autoridad, mucho màs si el Gobierno de Nuevo Leòn. Lo
hiciera advertir asì de una manera clara y siginificativa.”
Y concluye
su carta reafrimando sus pretensiones:
“…y reservándose escribir oficialmente sobre esto y sobre los derechos
que tenemos para que hasta el Real de
San Juan nos pertenezca, concluye por hoy en la parte oriental del Rìo
Buenabal, los que actualmente reconocen a la Punta, su afectuoso amigo y seguro
servidor que atento besa su mano. Leonardo Zuloaga”
Total que
de haber funcionado esta intentona, los sanjuanenses serìamos habitantes de la
Repùblica de la Sierra Madre, tendrìamos al cerro de la Silla y no al Pichagua
como nuestro máximo emblema, problablemente serìamos màs emprendedores y algo
parcos para el gasto de los dineros y ya sin decirlo tan a la ligera, no
estarìamos tan abandonados como tradicionalmente lo ha hecho el Gobierno de
Durango que a 160 años de distancia todavía dependemos de un camino de
herradura para salir hacia el sur entre tantas otras carencias centenarias que
son parte de nosotros.
Es cierto
que Don Bernardo Saldaña defendió la Soberanìa de Durango contra los intereses
del gran Cacique norteño, pero de paso defendió sus propiedades en San Juan y a
los sanjuanenses nos metió en un recoveco de la historia, no pretendo decir con
ello que estaríamos mejor, pero si es de elemental justicia que nuestras
autoridades estatales reconozcan la aportación histórica y patriota de nuestro
municipio, le pongan màs atención a este
antiguo Real que fue la zona urbana màs importante en casi 200 kilòmetros a la
redonda y que a fin de cuentas para bien o para mal siguió perteneciendo a Durango, obligando por nobleza a reconocer
esa pertenencia, honrando a este municipio pobre con mayores inversiones en
infaestructura, caminos, hospitales y tantas obras que hacen falta para que San
Juan recobre su lugar en la historia que por derecho le pertenece y que en
tantos años seguimos presintiendo.
SAN JUAN DE
GUADALUPE DURANGO, Noviembre de 2009.
MTRO. LAURO
GUADALUPE RAMIREZ ADAME.