DON JESUS LECHUGA, UN PROFESOR SANJUANENSE EN 1893.
Fue un profesor de Escuela, originario de Lerdo, Durango, que durante los años 1893-1895 estuvo impartiendo clases en San Juan De Guadalupe, Durango.
Después de dejar el pueblo por motivos de la política, como nos cuenta en su serie de artículos periodísticos “RECUERDOS DE ANTAÑO” que escribe para un periódico lagunero en el año de 1949, haciendo remembranzas nostálgicas sobre la vida en San Juan de Guadalupe, mencionando aspectos de invaluable contenido histórico, aunque podemos inferir que son producto de un recuerdo que dista a 55 años después, y si consideramos que en su tiempo de profesor debió tener alrededor de 20 años de edad, estas memorias fueron escritas a la edad de 75 años en la Ciudad de Torreón Coahuila.
Resulta conmovedora su visión de las estampas de San Juan, retratando en el recuerdo su vida cotidiana y la de sus habitantes, recordando hechos, personajes, hombres ilustres y humildes, construcciones, aspectos políticos, comerciales, festividades sociales, la educación escolar, la recreación, las actividades laborales como el tallado del ixtle y la minería.
Sobre las familias con las que convivió nos comenta:
“La sociedad de San Juan estaba formada por numerosas familias honorables, en las cuales figuraban flores ya abiertas en las caricias del céfiro, y capullos en flor que eran una promesa, entre la “elite” de dicha sociedad, la familia que gozaba de universal simpatía era la Enciso Reveles, era jefe de la misma D. Francisco Enciso Puga, dueño de la tienda “La gran Duquesa”, su esposa, doña Virginia Reveles dama distinguida, ambos oriundos de Zacatecas lo mismo que la mayor parte de los hijos, que eran numerosos entre ellos figuraban tres esplendidas flores, María, Virginia y Cruz y otra capullito aún, de nombre de Loreto.”
Constituyen estas memorias una extraordinaria fuente de información sobre este pueblo y sus habitantes, dado que el autor es una persona foránea; que por azares del destino, realiza su trabajo en la escuela pública de la población, lo que le permite ser un observador neutro, sin la pasión de la querencia, sin arrebatarse por la nostalgia de la tierra natal, sino más bien como un informador serio y apegado a la fidelidad de los recuerdos.
De las actividades económicas nos dice:
“Estas eran la principal, de D. Bernardo Saldaña, que contaba con un horno moderno entonces, de los llamados “de chaquetas” que simultáneamente fundía el metal y afinaba la plata, permitiendo además aprovechar el plomo. De esa hacienda salían las barras de plata y plomo listas para su expedición. La de D. Felipe Rodríguez, con un horno castellano modernizado, cuya ventilación se obtenía por medio de un ventilador movido por vapor. Aunque no de sistema moderno como la primera, llenaba las necesidades del caso.”
Luego comenta situaciones de la vida cotidiana en San Juan:
“Un espectáculo que se observa por las tardes, en toda época, es ver a mujeres bailando sobre la orilla, donde el agua tiene bajo nivel: son tortilleras que de esa manera “friegan” el nixtamal para fabricar tortillas… “
Al dejar San Juan de Guadalupe Dgo. donde fue expulsado a raíz de un pleito político entre los caciques locales, Don Bernardo Saldaña y Don Felipe Rodríguez; evoca a nuestro pueblo con benevolencia y gratitud y luego siete años después se permite volver, ahora como comerciante de maíz.
Jesús Lechuga, el maestro, el ser humano, más allá de las cuestiones pedagógicas, nos hereda las estampas de San Juan de Guadalupe Dgo., en la época que le tocó vivir, no menos hermosa y llena de retos que la presente; la nuestra que nos obliga a beber un poco del pasado para fortalecer el paso del porvenir.
MTRO LAURO GUADALUPE RAMIREZ ADAME.
San Juan de Guadalupe Dgo. Año 2009
FUENTE: “Recuerdos de Antaño” Diario de Vida Profr. Jesús Lechuga Sr.